lunes, mayo 08, 2006

Hogar restaurado


Revisto de cortinas verdes la luminosidad de las caricias secas del amanecer.
Tapizo de amarillo los sillones viejos de la austera nostalgia del invierno que termina.
Visto de colores tibios las paredes tristes que lloran tu partida.
Sábanas blancas, tulipanes violetas, alfombra acuarela, cuadros frambuesa, miradas perplejas en el espejo interno de mis recuerdos.
Cojines suaves, lentejuelas doradas decoran mis lamentos negros disfrazados de seda fina.
Limpio el closet con espuma de agua lavanda.
Polvorientos zapatos de caminos andados.
Plantitas nuevas para el jardín urbano en la azotea alta, donde emana mi furia arrebatada.
Roble pulido, entrada vacía.
Portarretratos grises, fotografías vivas.
Jugosa papaya, apetito saciado de legumbres secas.
Cocina inútil, mesa de dos.
Sorbo el café amareto mientras recojo la vajilla china
Extraño los desayunos sabor maple y avena granulada.
Luz tenue de lámpara roja.
Recorro las puertas cristalinas para lavar la tina en donde yacía tu cuerpo humedecido.
Cambio la colcha morada y las fundas rosadas.
Borro con alcohol las huellas que dejaste en el tocador.
Con brocha ancha y rodillo redondo pintó las marcas que dejaste en mí corazón.
De colores y telas construyó mi habitación.
Hogar restaurado de frutas marchitas.

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