jueves, febrero 25, 2010

¡No, no soy poeta!

Pero sé lo que pasa cuando te acercas,
mi frecuencia cardiaca cambia,
las manos me tiemblan,
mis labios florecen,
la piel se me eriza
y todo a mi alrededor se espesa,
se entibia.

¡No, no lo soy!

Pero mi cuerpo
reconoce la calidez de tus manos,
se vuelve sensible,
danza,
gotea,
cuando te tiene en él.

m. i. d´v.